ADBLOCKING ( bloqueo de publicidad )

2015 ha sido el año de su popularización, aunque los programas para el bloqueo y filtrado de anuncios en Internet existen desde hace años.

Los ad blockers se han convertido en todo un problema para el futuro inmediato de la publicidad online. Hay informes que calculan que alrededor de 200 millones de personas en todo el mundo utilizan ya algún software de bloqueo, lo que representa un incremento del 41% respecto a 2014; y la previsión es que durante 2016 su impacto vaya en aumento, lo que provocará un cambio en las estrategias de los diferentes agentes para intentar mitigar sus efectos.

Se estima que el 33% de los consumidores de los EE.UU. probarán algún tipo de software de bloqueo durante el primer trimestre del próximo año.

BLOCKCHAIN o CADENA DE BLOQUES

Así es como se conoce a la tecnología que sustenta la moneda virtual más popular: Bitcoin.

Las cadenas de bloques se definen como un “libro de contabilidad pública de transacciones que se producen de forma distribuida y que crece a medida que cada nodo añade nuevos bloques de información”.

El verdadero impacto de esta tecnología, no obstante, trasciende a Bitcoin; se asemeja a lo que sucedió con las redes P2P.

Parece seguro que blockchain se convertirá en el estándar de todas las monedas virtuales y de otras aplicaciones, como contratos inteligentes o dinero programable (las monedas que pueden programarse para que se pague solo cuando se cumple una determinada condición del contrato).

Se estima que el uso de las tecnologías de cadenas de bloques supondrá para el sector un ahorro de entre 15.000 y 20.000 millones de dólares en el año 2022.

BITCOIN Y BLANQUEO DE CAPITALES

Extracto del artículo de Antonio Aguilera Berenguer (Experto Externo acreditado ante el SEPBLAC) en el blog de INBLAC, a cuenta de la constitución en Madrid de la primera Sociedad Limitada y en la que su capital social ha sido aportado mediante bitcoines (*).

En él, define el concepto “bitcoin”:

Un bitcoin es un bien patrimonial inmaterial “documento electrónico”, objeto de derecho real, en forma de unidad de cuenta, definida mediante la tecnología informática y criptográfica denominada “Bitcoin”, que permite ser utilizada como contraprestación en transacciones de todo tipo. Dichas unidades de cuenta son irrepetibles, no son susceptibles de copia y no necesitan intermediarios para su uso y disposición. Esas unidades de cuenta son de naturaleza virtual y se gestionan mediante procedimientos informáticos y a través de ciertas claves públicas y privadas, que permiten la transmisión de dichos bitcoins entre cuentas abiertas.

 Por tanto, dice:

Se trata de bienes muebles, que pueden ser objeto del tráfico jurídico (pueden ser compradas, vendidas) pero que además, puedes ser utilizadas como medio de pago de transacciones económicas. Por tanto, podemos comprar bitcoines de igual manera que podemos comprar naranjas, y si yo puedo pagar la adquisición de un ordenador con naranjas, también puedo pagarla con bitcoines. En ambos casos, ambas “unidades de cuenta” habrán de ser traducidas en euros, como moneda de curso legal que es.

En cuanto a la relación entre bitcoines y blanqueo de capitales, dice:

En una primera aproximación a este tema, he buscado en la regulación legal en materia de blanqueo de capitales, algún rastro que nos pueda ayudar a discernir sobre este “bien digital”, bien sea considerado como “mercancía”, en terminología usada por nuestro vetusto Código de Comercio, bien como medio de pago. Si lo consideramos como mercancía, la primera referencia la podemos observar en el artículo 16 de la ley 10/2010, de 28 de Abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo, que dice así:

“Los sujetos obligados prestarán especial atención a todo riesgo de blanqueo de capitales o de financiación del terrorismo que pueda derivarse de productos u operaciones propicias al anonimato, o de nuevos desarrollos tecnológicos, y tomarán medidas adecuadas a fin de impedir su uso para fines de blanqueo de capitales o de financiación del terrorismo”.

En tales casos, los sujetos obligados efectuarán un análisis específico de los posibles riesgos en relación con el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo, que deberá documentarse y estar a disposición de las autoridades competentes.

No cabe duda de que el fenómeno que conocemos como bitcoin, entra perfectamente en el supuesto de hecho anteriormente descrito, por lo que, cualquiera que estuviera interesado en realizar cualquier tipo de operación jurídica o comercial con la misma, deberá cumplir, como mínimo las obligaciones de diligencia debida contenidas en los artículos 3, 4, 5, y 6 de la ley 10/2010, de 28 de Abril, que han sido desarrolladas en el Reglamento aprobado por Real Decreto de 5 de mayo de 2014. En particular,  deberá  identificar formalmente a la persona con la que establezca dicha relación jurídica o comercial que tenga por objeto las bitcoines ( artículo 3), así como identificar a su titular real (artículo 4), informarse acerca del propósito e índole de la relación de negocios (artículo 5) y realizar un  Seguimiento continuo de la relación de negocios con dicha entidad o persona física o jurídica (artículo 6).

De igual manera, por su singularidad, se deberá tener presente lo dispuesto en el artículo 17 de la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales, acerca de “examen especial” que habrá de hacer todo sujeto obligado, y que ha sido desarrollado por el artículo 25 del Reglamento aprobado recientemente. Las sanciones por una infracción en esta materia pueden llegar hasta los 150.000 euros, lo que hace que no sea un tema que deba tomarse a la ligera.

 Por último, dice:

Debemos tener presente que la catalogación de los “bitcoines” como “bienes digitales”, nos debe llevar a extremar la precaución ante cualquier operación en la que el objeto de la misma sea éste o cualquier otro bien digital, lo cual, dado el avance y desarrollo de la “economía digital” hace que en el futuro este tipo de operaciones sea más frecuente y habitual.

(*) Bitcoins: “bitcoines” en español, según FUNDEU, asesorada por RAE.

MICROSOFT ACEPTA YA “BITCOIN” (en EE.UU.)

Las cuentas de Microsoft ya permiten el uso de la moneda virtual bitcoin para comprar juegos, música, películas o apps para Windows, Windows Phone y su consola Xbox en los Estados Unidos. En el blog oficial de Microsoft, el vicepresidente corporativo de la Universal Store (Erick Lockard) ha publicado:

–          “El uso de la moneda digital como el bitcoin, aunque tal vez todavía no sea generalista, está creciendo más allá de los entusiastas pioneros. Esperamos que este crecimiento continúe, y el permitir que la gente use bitcoin para comprar productos y servicios nos sitúa al filo de esta tendencia”.

BITPAY (la compañía líder en transacciones de bitcoin) ha sido con quien se ha aliado Microsoft para gestionar esta nueva opción de pago.  Y éste es tan solo un primer paso, ya que un portavoz de Microsoft Ibérica asegura que:

–          “Creemos que la moneda virtual tiene muchas aplicaciones potenciales. Continuaremos explorando usos del cambio virtual apropiados para proveer a los clientes con una opción de pago fácil y segura, así como otros usos alternativos”.

Microsoft, Dell o Paypal son tres de las grandes corporaciones que ya permiten el pago con la moneda electrónica bitcoin, que alcanzó en diciembre de 2013 su máximo valor (1.100 dólares, unos 887 euros). Actualmente un bitcoin equivale a unos 289 euros.