RECEPTACIÓN Y BLANQUEO…

Receptación. 298. 1 Cp: “El que, con ánimo de lucro y con conocimiento de la comisión de un delito contra el patrimonio o el orden socioeconómico, en el que no haya intervenido ni como autor ni como cómplice, ayude a los responsables a aprovecharse de los efectos del mismo, o reciba, adquiera u oculte tales efectos, será castigado”.

Blanqueo 301. 1 Cp: “El que adquiera, posea, utilice, convierta, o transmita bienes, sabiendo que éstos tienen su origen en una actividad delictiva, cometida por él o por cualquiera tercera persona, o realice cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen ilícito, o para ayudar a la persona que haya participado en la infracción o infracciones a eludir las consecuencias legales de sus actos, será castigado”.

Históricamente (1988) el blanqueo surge como un delito absolutamente relacionado con las drogas, postura abandonada en las Convenciones de Viena, Palermo y la de la Corrupción de la ONU de 2003.

El delito de receptación surgió con el aprovechamiento de un ilícito siempre contra el patrimonio o como cierre, por no poder probarse que el tenedor del objeto era el sustractor (p.e. hurto de un teléfono móvil, que poco después se encuentra en manos de alguien, y que no puede demostrar quién se lo ha entregado/vendido y no poderse probar tampoco que esa persona participó materialmente en el delito patrimonial).

(el denominado autoblanqueo es -p.e.- cometer un delito de drogas y, con el dinero obtenido a lo largo del tiempo, comprar un yate).

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