¿QUÉ HAY DETRÁS DE LOS “PAPELES DE PANAMÁ”?

Hace días apareció en los medios de comunicación la noticia de los “papeles de Panamá” y, junto a ella, términos como “sociedades offshore”, “territorios o jurisdicciones offshore”, “paraísos fiscales” y “blanqueo de capitales”.

Este artículo pretende explicar a los legos en la terminología jurídica y financiera, qué significan estos términos y cuál es su funcionamiento.

¿Qué es el blanqueo de capitales?

Según se manifiesta en la Ley 10/2010 de Prevención de Blanqueo de Capitales y de la Financiación del Terrorismo, se consideran blanqueo de capitales las siguientes actividades:

a) La conversión o la transferencia de bienes, a sabiendas de que dichos bienes proceden de una actividad delictiva o de la participación en una actividad delictiva, con el propósito de ocultar o encubrir el origen ilícito de los bienes o de ayudar a personas que estén implicadas a eludir las consecuencias jurídicas de sus actos.

b) La ocultación o el encubrimiento de la naturaleza, el origen, la localización, la disposición, el movimiento o la propiedad real de bienes o derechos sobre bienes, a sabiendas de que dichos bienes proceden de una actividad delictiva o de la participación en una actividad delictiva.

c) La adquisición, posesión o utilización de bienes, a sabiendas, en el momento de la recepción de los mismos, de que proceden de una actividad delictiva o de la participación en una actividad delictiva.

d) La participación en alguna de las actividades mencionadas en las letras anteriores, la asociación para cometer este tipo de actos, las tentativas de perpetrarlas y el hecho de ayudar, instigar o aconsejar a alguien para realizarlas o facilitar su ejecución.

Existirá blanqueo de capitales aun cuando las conductas descritas en las letras precedentes sean realizadas por la persona o personas que cometieron la actividad delictiva que haya generado los bienes.

A los efectos de esta Ley se entenderá por bienes procedentes de una actividad delictiva todo tipo de activos cuya adquisición o posesión tenga su origen en un delito, tanto materiales como inmateriales, muebles o inmuebles, tangibles o intangibles, así como los documentos o instrumentos jurídicos con independencia de su forma, incluidas la electrónica o la digital, que acrediten la propiedad de dichos activos o un derecho sobre los mismos, con inclusión de la cuota defraudada en el caso de los delitos contra la Hacienda Pública.

Se considerará que hay blanqueo de capitales aun cuando las actividades que hayan generado los bienes se hubieran desarrollado en el territorio de otro Estado.

Por tanto se trata un delito extraterritorial que está tipificado en nuestro Código Penal, en sus artículos 301 y siguientes.

¿Qué son los paraísos fiscales?

Lamentablemente nuestro ordenamiento jurídico no dispone de una definición legal para indicarnos qué es un paraíso fiscal. No obstante, si tenemos que dar una definición al  respecto podemos decir que se trata de aquél territorio o Estado que se caracteriza por una escasa o nula tributación a que se someten determinada clase de transacciones, ventas a determinadas personas o entidades que allí encuentran su cobertura de amparo.

Los Estados, para calificar a otro Estado o territorio como paraíso fiscal, tienen en cuenta los siguientes criterios:

-Ausencia de impuestos o casi nulos para rentas generadas por actividades económicas.

-Carencia de intercambio efectivo de información basada en el secreto frente a la fiscalización de las autoridades que impide el intercambio de información sobre sus contribuyentes con otros países.

-Falta de transparencia en la aplicación de las normas administrativas o legislativas.

-No exigencia de actividad real para personas domiciliadas en esa jurisdicción.

¿Y qué es una jurisdicción offshore?

En lenguaje financiero se utiliza el término offshore para referirse a cualquier actividad económica o inversión que se realiza fuera del propio país de residencia.

Para hablar en propiedad de jurisdicción offshore, se deben dar determinadas ventajas respecto al lugar de residencia habitual, como son los beneficios fiscales, facilidad para constituir sociedades, normativas rigurosas respecto a la privacidad y por ende de secreto bancario, …. Por tanto, estos requisitos se dan en los paraísos fiscales.

Entonces, las sociedades offshore son sociedades que se registran en un paraíso fiscal. Allí no realizarán ninguna actividad comercial. Únicamente se utiliza el domicilio fiscal, pero el control y la administración de la sociedad lo realizan empresas o personas físicas extranjeras desde cualquier otro lugar del mundo.

Ventajas de tener una sociedad offshore

Ya hemos apuntado anteriormente algunas de las ventajas que ofrecen los paraísos fiscales, pero hay muchas más: excepción de numerosos impuestos como el de sociedades, actividades económicas o, si tienen que pagarlos, son casi nulos o simbólicos.

Además de las ventajas fiscales destacan numerosas ventajas como son la de poder constituir sociedades en menos de 48 horas, con el mínimo de documentación a aportar, y por precios irrisorios.

Los accionistas pueden ser, normalmente, de cualquier nacionalidad y además pueden existir sociedades en las que una única persona pueda desempeñar todos los cargos. Evidentemente la legislación mercantil también acompaña para que la administración de la sociedad pueda ser fácil y económica, y, evidentemente, también su contabilidad.

Por si fueran pocas estas ventajas, lo que además atrae para poder constituir una sociedad offshore es la escrupulosa confidencialidad existente con los accionistas y propietarios de estas sociedades ya que no figuran en ningún registro público. Para aumentar la privacidad, se permite el que puedan existir, tanto directores y accionistas fiduciarios, e incluso acciones al portador. Todo lo contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en España.

 Por último, otra de las características más relevantes es la de poder constituir una empresa sin desembolsar el capital suscrito.

 ¿Qué tipo de sociedades offshore suelen existir?

Existen principalmente dos tipos de sociedades:

-Las IBC (International Business Company) o centros internacionales de negocio. Éstas son las más comunes. Por poner algunos ejemplos: Las Islas Vírgenes cuentan con más de 300.000 IBC, las Bahamas con más de 58.000, y las Bermudas sobrepasan las 10.000.

-Las LLC (Limited Liability Company). No suele existir en todas las jurisdicciones offshore ya que se deben declarar los beneficios por la sociedad en las declaraciones de la renta individuales.

 Panamá

España en su RD 1080/1991 determina a los que considera paraísos fiscales. Ese Real Decreto no se ha modificado desde entonces en puridad. Pero bien es cierto que el listado original de 1991 ha sufrido cambios significativos, ya que como se indica en la propia norma, si España firma algún acuerdo para evitar la doble imposición o para intercambiar información en materia tributaria, los países que figuran en esa lista dejan de ser considerados paraísos fiscales.

Este es el caso de Panamá, que figura en la lista del RD 1080/1991 pero que, a efectos fiscales, dejó de ser considerado paraíso fiscal desde julio de 2011, al firmar ambos acuerdos con España. España firmó los convenios con Panamá para poder facilitar la contratación de empresas españolas con el fin de ampliar el Canal de dicho país.

Panamá también ha salido del famoso listado de países con deficiencias en sus sistemas contra el lavado de dinero, del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) principal valedor de la lucha a nivel mundial contra el blanqueo de capitales, en febrero de 2016. Pero para la Comisión Europea, sigue siendo un paraíso fiscal, y así lo hizo saber en junio del pasado año cuando publicó su lista oficial.

Por tanto, no es tarea fácil el determinar a primera vista si un país es o no paraíso fiscal.

La práctica habitual de Panamá parecía haber cambiado con la aprobación del nuevo Reglamento de la Ley 23 de 2015, que adopta medidas para prevenir el blanqueo de capitales, el financiamiento al terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, además de adoptar una serie de cambios normativos, tanto penales como administrativos, con el fin de salir del listado del GAFI, cosa que consiguió recientemente, como se ha dicho anteriormente.

Pero nada más lejos de la realidad aparente, ya que sigue siendo muy sencillo encontrar despachos como el de Mossak Fonseca, que ayudan a crear sociedades offshore de forma rápida y eficaz. Las nuevas tecnologías ayudan a la creación de estas sociedades, ya que no hace falta ni desplazarse a estos países para crearlas, pero también pueden jugar una mala pasada si algún hacker se hace con la información y la publica en las redes, tal y como ha pasado con el bufete Mossak Fonseca. Y es que por mucho exceso de celo que se quiera tener en los paraísos fiscales con los datos de los clientes, la información puede ser interferida si no se ponen todas las medidas de seguridad pertinentes. Pero esa cuestión la dejamos para otro artículo.

Socio-Abogado de Logic Data Consulting

Presidente de INBLAC (Instituto de Expertos en Prevención de Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo).

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