¿POR QUÉ NO HAY NORTEAMERICANOS EN LOS PAPELES DE PANAMÁ?

Los especialistas sostienen que Estados Unidos se ha convertido en una de los principales destinos offshore en tierra firme. Le llaman la nueva Suiza.

Uno de los hechos menos conocidos, y que la trama panameña ha ayudado a poner sobre el tapete como un daño colateral, es que la gran industria offshore -fuera de las costas- se halla, de facto, onshore, en el interior. Según el sitio web South Dakota Trust Company (una de la más activas en la captación de dinero, de donde sea) “muchas de las jurisdicciones fuera de costas son menos atractivas para las familias internacionales que pretenden el secreto y, en consecuencia, la estabilidad de EE.UU., combinado con las leyes de fideicomiso o confianza pueden ofrecer más garantías que los servicios offshore basados en países menos poderosos”.

El estado de Dakota del Sur ya inició su eclosión en este sector al eliminar los impuestos personales o corporativos y con estrictas regulaciones para proteger y acorazar los activos, y que ahora compite para la captación de cuentas, con Nevada, Delaware, Alaska o Nueva York. Cuáles son los puntos de interés: un conjunto de capacidades, entre otras, la garantía del secreto, la minimización de impuestos, la gestión de los bienes y la provisión al cliente de que podrá acceder a sus cuentas en cualquier lugar del mundo.

Tax Justice Network, organización que entre otros asuntos  también se dedica a combatir a los evasores, sitúa a Estados Unidos en tercer lugar a nivel mundial entre los paraísos fiscales, sólo por detrás de Suiza y Hong Kong y por delante de las islas Cayman y Luxemburgo.

Estados Unidos aparece como un atractivo paraíso fiscal, porque no ha firmado las regulaciones globales que fuerzan a las compañías anónimas a desvelar los nombres de los verdaderos propietarios; son más indulgentes y seguros como escondite de dinero. En el estado de Delaware, por ejemplo, se puede registrar una sociedad instrumental, con testaferros al frente, sin ningún tipo de identificación y sin especificar al titular real de la misma. El celo de la IRS (agencia tributaria) se centra en perseguir a los evasores nacionales de puertas afuera y a la continua exigencia de Washington en vigilar la huida al exterior.

 “Estados Unidos presiona a otros países para que establezcan regulaciones, pero le responden que, en primer lugar, los estadounidenses deberían poner orden en su propia casa”.

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