DERECHO AL OLVIDO: SÍ, PERO…

En los años ochenta, dos personas estuvieron implicadas en el tráfico y consumo de drogas y posteriormente rehicieron su vida personal, familiar y profesional. Su caso aparecía en los motores de búsqueda de Internet y solicitaron la retirada de la noticia de la hemeroteca digital del diario nacional que la publicó. El medio lo rechazó, por lo que interpusieron una demanda en protección de su honor, intimidad y de sus datos personales.

Ahora, y por considerar que supone “una restricción excesiva de la libertad de información”, el pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha rechazado el que los medios de comunicación tengan que suprimir –de sus hemerotecas digitales– nombres y apellidos de condenados en el pasado. Pero ha aprobado una sentencia que, por primera vez, reconoce el “DERECHO AL OLVIDO DIGITAL” que obliga a los medios a impedir que las informaciones desfasadas sobre personas particulares aparezcan en los buscadores de Internet; considera justificado que los medios tomen medidas para que esas noticias no aparezcan en los buscadores de Internet, pero no que deban suprimirlos de sus hemerotecas digitales.

El Tribunal Supremo recalca que el llamado derecho al olvido digital no ampara “el que cada uno construya un pasado a su medida”, impidiendo la difusión de informaciones sobre hechos que no se consideren positivos”. Y que “es necesario ponderar el potencial ofensivo que para los derechos de la personalidad tiene la información publicada y el interés público en que esa información aparezca vinculada a los datos personales del afectado”.

El Tribunal Supremo cree que el interés informativo puede justificar que se mantengan en la hemeroteca y en los motores de búsqueda datos personales cuando se trata de personas de relevancia pública o existe un interés histórico. Pero matiza que esta vinculación a los datos personales de la información lesiva para el honor y la intimidad en una consulta por Internet va perdiendo su justificación a medida que transcurre el tiempo si las personas carecen de relevancia pública y los hechos, vinculados a esas personas, carecen de interés histórico”. Aunque el tratamiento de los datos pueda considerarse veraz, “ya no resulta adecuado para la finalidad con la que inicialmente fueron recogidos y tratados, y distorsiona gravemente la percepción que los demás ciudadanos tienen de la persona afectada, provocando un efecto estigmatizador e impidiendo su plena inserción en la sociedad”.

Sí considera justificado que, a petición de los afectados, los responsables de las hemerotecas digitales deban adoptar medidas tecnológicas, como la utilización de códigos robots.txt o instrucciones noindex… para que la página web de la hemeroteca digital en que aparezca la información obsoleta y gravemente perjudicial no pueda ser indexada por los buscadores de Internet. Sin embargo, rechaza la procedencia de eliminar los nombres y apellidos de la información recogida en la hemeroteca, o que los datos personales contenidos en la información no puedan ser indexados por el motor de búsqueda interno de la hemeroteca, pues considera que estas medidas suponen una restricción excesiva de la libertad de información vinculada a la existencia de las hemerotecas digitales.

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