WHATSAPP: Con el “pantallazo” ya no basta…

El Tribunal Supremo aclara que admitirá los mensajes, pero solo si van acompañados de un informe pericial.

Hasta ahora era habitual aportar “pantallazos” de whatsapps para acreditar determinadas circunstancias o incumplimientos en los litigios por divorcio y en los procedimientos de guarda y custodia de los hijos. Ahora, quien pretenda aportar este tipo de pruebas deberá acompañarlas de un informe pericial que acredite que los mensajes que aporta son ciertos y reales (sentencia del Tribunal Supremo 300/2015 de la Sala de lo Penal).

La mayoría de jueces ha estado admitiendo la aportación de “pantallazos” de redes sociales o sistemas de mensajería, para luego analizar su valor probatorio al dictar sentencia; la sentencia del Tribunal Supremo indica que si una de las partes impugna la autenticidad de los “pantallazos“, porque le perjudican, quien pretenda aprovecharlos como prueba tiene que acreditar que son válidos y reales y que no se han manipulado añadiendo o quitando frases mediante un informe pericial. Entra en escena la figura del perito informático o de telecomunicaciones, que deberá identificar el verdadero origen de la comunicación, la identidad de los interlocutores y la integridad del contenido, y aportar este dictamen técnico al juez (dos hackers españoles lograron cambiar el remitente de los mensajes enviados a través de esta aplicación, poniendo con ello en entredicho la credibilidad de estos mensajes; es por ello que diversos jueces habían expresado dudas sobre la validez probatoria de los whatsapps).

A partir de ahora, todos los tribunales han de aplicar el criterio del Supremo y, aunque la sentencia habla sólo de los whatsapps, se hace extensiva a los sistemas de mensajería de otras redes como Facebook y también a e-mails y SMS.

Los mensajes que se aporten como prueba han de formar parte siempre de una conversación en la que esa persona ha participado, no de conversaciones de terceros que se hayan interceptado espiando sus móviles, puesto que las comunicaciones son siempre privadas, incluidas las del cónyuge (los jueces castigan con prisión la apropiación de archivos informáticos entre cónyuges, incluso si se han cogido para demostrar una infidelidad).