EL “SHOWROOMING”

Seguro que tu mismo lo estás practicando, sin ser consciente de ser un showroominguista al uso.

Y es que cada vez es más frecuente que el potencial comprador acuda a la tienda física del artículo que desea adquirir, lo mire, se lo pruebe, conozca cuál es su precio, haga las preguntas oportunas al dependiente… pero que luego acuda a Internet, a la venta on line, para efectuar realmente la compra final… a un menor precio.

Esto es el “showrooming (también conocido como webrooming). El comercio “tradicional” lleva tiempo intentando combatir este tendencia, que no es fácil de revertir.

¿Tu empresa tiene comercio on line donde puedan encontrarte los practicantes del showrooming?

EL “SALTO” DE LAS EMPRESAS A LAS REDES SOCIALES

Artículo de Irene López publicado en “Grup d’Assessors ACEDE”

Hoy en día no hay duda que cualquier negocio tiene que tener presencia en Internet, ya sea a través de un sitio web meramente informativo, tienda online… y también de la necesidad de establecer una comunicación 2.0, entendida como un entorno de comunicación en Internet basada en la participación de los usuarios; se trata de un nuevo canal para interactuar con los clientes, de tú a tú.

Las redes sociales son una herramienta indispensable por los usuarios de Internet, lo que evidencia la oportunidad de negocio que existe en ellas; por lo tanto, las empresas abren perfiles en las diferentes redes sociales con la intención de aprovechar esta oportunidad de comunicación con clientes.

Pero uno de los aspectos relevantes a tener en cuenta por la empresa, en su presencia en redes sociales, son los riesgos legales. Hay que evitar responsabilidades, sanciones y las posibles repercusiones en la reputación de la entidad.

La identificación de estos riesgos legales no es una tarea fácil, dado que las redes sociales están en continúa evolución y constantemente presentan modificaciones de sus funcionalidades. Además, la mayor parte de éstas se someten a legislación de otros países. También se tiene que cumplir con la normativa en estos nuevos entornos: protección de datos personales, comercio electrónico, consumidores y usuarios, derechos de autor…

Cuáles son estos riesgos jurídicos?

– La apertura de una cuenta por la empresa en una red social implica el aceptar las condiciones de uso de la misma red; por este motivo, hay que tener presente qué dicen éstas, pues su incumplimiento puede suponer incluso el cierre del perfil por parte de la red. Pensemos, por ejemplo, en las normas que el mismo Facebook establece por la celebración de concursos y promociones, y que se tienen que cumplir por la empresa usuaria.

– Cómo y de qué forma se pueden utilizar la marca, el logo, las imágenes de productos…de la empresa y obras protegidas por los derechos de autor, como fotografías y artículos de terceros que se quieren publicar en el medio de comunicación social.

– La configuración de la cuenta de la empresa en la red exige determinar qué correo electrónico va asociado y la contraseña a utilizar siguiendo unos parámetros de seguridad. Muchas veces en las empresas hay una carencia de control sobre la apertura de cuentas a redes sociales, lo que puede comportar problemas graves; se puede dar en el supuesto caso de que un trabajador dé de alta una cuenta en Twitter vinculado a un producto de la empresa y lo asocia a su cuenta de correo electrónico particular y de la que sólo él conoce la contraseña: ¿qué pasaría si este empleado deja de trabajar a la empresa?

– Publicación de información personal en la red, como datos de los empleados, clientes… información que puede afectar el honor, intimidad e imagen de las personas.

– Fugas de información confidencial a través de la publicación de datos reservados de la empresa, por ejemplo, relativas a un nuevo producto o a datos de clientes.

– Los trabajadores que están en las redes sociales se convierten en parte del departamento de comunicación de la empresa; por esto, los comentarios que puedan hacer pueden incidir en la imagen y reputación de la entidad.

Por todo ello se hace del todo necesario poner orden a este impulso de la empresa en las redes sociales, y recibir un asesoramiento jurídico para evitar altos riesgos en esta aventura on line. Se tienen que crear las normas o políticas de uso de las redes sociales, incorporando las directrices a seguir en la presencia de la empresa en estos nuevos medios de comunicación social. Estas políticas de uso incluyen el procedimiento para abrir cuentas y perfiles de la empresa, objetivos, y recomendaciones para una presencia adecuada y se tienen que trasladar a los gestores de las redes en nombre de la empresa, el “community manager” externo o interno, y a todos los empleados que interactúan para que las conozcan y cumplan.

 

Irene López

Abogada

http://assessorsacede.wordpress.com/2014/07/27/el-saltde-les-empreses-a-les-xarxes-socials

 

 

CESIÓN DE DATOS DE SALUD SIN CONSENTIMIENTO.

Los hospitales de Fuenlabrada, de Madrid, y el Virgen de la Luz, de Cuenca, dejaron los datos de las listas de espera en manos de clínicas privadas (nombre, apellidos, teléfono y prueba a realizar) para que fueran éstas las que citasen a los pacientes con la promesa de agilizar sus pruebas diagnósticas. Esa cesión se realizó sin consultar a los interesados. Lo mismo sucede en otras comunidades (en el hospital Reina Sofía, de Murcia, una empresa de ortopedia intenta vender prótesis a los pacientes, desde las propias habitaciones del centro, antes incluso de que éstos tengan los resultados de las pruebas diagnósticas).

La transferencia de este tipo de datos sólo es lícita “con el consentimiento del particular o si existe algún régimen contractual que lo ampare”.

El uso ilícito de datos de salud sin consentimiento supone una infracción muy grave de la Ley Orgánica de Protección de Datos.

En casos como estos la AEPD tendría que abrir una investigación, ya sea de oficio (porque el hecho es notorio y ha sido reconocido por la Comunidad de Madrid; también la de Castilla-La Mancha ha reconocido irregularidades) o por las múltiples denuncias recibidas. La AEPD ha confirmado que ha iniciado actuaciones previas de investigación, y que lo ha hecho de oficio.

TWITTER Y LAS IMÁGENES DE PERSONAS FALLECIDAS.

Twitter ha anunciado que eliminará las imágenes y vídeos de personas fallecidas cuando sus familiares u otros “individuos autorizados” lo soliciten, aunque no siempre serán borradas en todos los casos. Según indican desde Twitter “…los familiares directos u otros individuos autorizados pueden solicitar la eliminación de imágenes o vídeos de personas fallecidas, desde que se sufren daños críticos hasta los momentos anteriores o posteriores a la muerte”.

Twitter no siempre responderá a las peticiones con el borrado del contenido (tendrá en cuenta factores de interés público, como su posible relevancia informativa).

Ya desde hace tiempo, los familiares de las personas fallecidas pueden pedir el borrado de sus cuentas a través del correo electrónico privacy@twitter.com.